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Que tus emails no caigan en spam: la guía práctica de entregabilidad

Puedes escribir el mejor email del mundo, pero si cae en spam nadie lo lee. Estas son las claves para llegar a la bandeja de entrada: dominio propio, doble opt-in, lista limpia y baja fácil.

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Equipo de Cursio
5 min
Que tus emails no caigan en spam: la guía práctica de entregabilidad

El email marketing tiene un enemigo silencioso: la carpeta de spam. Puedes tener el mejor asunto y la mejor oferta, pero si tu correo no llega a la bandeja de entrada, es como si no existiera. La buena noticia es que la entregabilidad no es magia: son unas cuantas prácticas que, bien hechas, te ponen donde tienes que estar.

1. Envía desde tu propio dominio (y verifícalo)

Si tus correos salen desde una dirección genérica, los proveedores no saben quién eres y desconfían. La solución es enviar desde tu dominio y verificarlo con unos registros DNS (SPF, DKIM, DMARC). Suena técnico, pero en Cursio es copiar y pegar unos valores en tu proveedor de dominio: te decimos exactamente cuáles.

Ajustes de dominio de envío en Cursio
En Ajustes conectas y verificas tu dominio de envío. Hasta que no está verificado, no sale ninguna campaña — es a propósito, para proteger tu reputación.

Enviar desde un dominio sin verificar es la causa nº1 de acabar en spam. Dedícale 10 minutos una vez y te ahorras el problema para siempre.

2. Nunca compres listas

Una lista comprada está llena de direcciones que nunca pidieron saber de ti. El resultado: quejas de spam, rebotes y tu reputación por los suelos. Tu lista debe crecer con gente que te dio permiso — por una compra o por un formulario.

3. Usa doble opt-in

El doble opt-in pide al suscriptor que confirme su email con un clic antes de entrar a tu lista. Filtra direcciones falsas y bots, y te deja una lista de gente que de verdad quiere leerte. Menos volumen, muchísima más calidad.

4. Pon siempre una baja fácil

Parece contraintuitivo, pero facilitar la baja mejora tu entregabilidad: quien no quiere tus emails se va sin marcarte como spam (que es lo que de verdad te hace daño). En Cursio, todos tus emails llevan el enlace de baja y la cabecera de «cancelar suscripción» que Gmail y Yahoo exigen — automáticamente.

5. Cuida tu lista

  • Elimina o bloquea a quien rebota o se queja.
  • Reactiva o descarta a los que llevan meses sin abrir: seguir escribiéndoles baja tu reputación.
  • Empieza poco a poco si tu lista es nueva o grande: envía a tus más fieles primero y ve subiendo.

Regla de oro: la entregabilidad no se compra, se gana. Dominio verificado + permiso + lista limpia = bandeja de entrada. Sin atajos, pero sin misterio.

Configura tu dominio hoy en la sección de Ajustes de Marketing. Es el cimiento sobre el que se apoya todo lo demás.


Los tres registros DNS, explicados sin tecnicismos

Son la parte que más miedo da y la que más se puede delegar en la plataforma. Lo que hacen, en una frase cada uno:

SPF es la lista de quién tiene permiso para enviar correo en tu nombre. Sin él, cualquiera puede escribir poniendo tu dominio como remitente, y los servidores lo saben.

DKIM es una firma criptográfica en cada mensaje. Demuestra que el correo salió de verdad de donde dice y que nadie lo tocó por el camino.

DMARC le dice al servidor que recibe qué hacer cuando SPF o DKIM fallan: ignorarlo, mandarlo a spam o rechazarlo. Y, si lo configuras, te manda informes de quién está intentando suplantarte.

Gmail y Yahoo exigen los tres a quien envía volumen desde 2024. Un dominio sin ellos no es que llegue peor: es que puede no llegar. Si vas a enviar desde tu dominio, esto no es opcional.

Calentar un dominio nuevo

Un dominio que nunca ha enviado correo y de pronto manda 5.000 mensajes parece exactamente lo que parece. La forma de evitarlo es subir el volumen poco a poco durante las primeras semanas:

  • Empieza por tus contactos más recientes y más activos: son los que van a abrir, y abrir es la señal positiva que necesitas acumular.
  • Sube el volumen de forma gradual, no de golpe. Duplicar cada pocos días es un ritmo razonable.
  • Reparte los envíos grandes en varias tandas en lugar de soltarlos todos en el mismo minuto.
  • Vigila los rebotes desde el primer envío: si superan el 2-3%, para y limpia la lista antes de seguir.
  • No estrenes dominio la semana de un lanzamiento.

Ya caigo en spam: qué hacer, por orden

El orden importa, porque cada paso descarta una causa:

Primero, comprueba si es general o de un proveedor. Si solo caes en Gmail, es reputación con Gmail. Si caes en todos, es configuración. Manda una prueba a direcciones de Gmail, Outlook y un correo corporativo y compara.

Segundo, revisa las quejas. Si alguien te marcó como spam, deja de escribirle inmediatamente — aunque no se haya dado de baja. Ese contacto ya solo puede hacerte daño.

Tercero, limpia. Fuera las direcciones que rebotan, fuera quien lleva un año sin abrir nada. Una lista más pequeña que abre vale más que una grande que no.

Cuarto, mira el contenido. Muchos enlaces acortados, un solo bloque de imagen sin texto, asuntos en mayúsculas o palabras de venta agresiva empujan hacia la carpeta equivocada.

Quinto, revisa la frecuencia. Escribir de golpe a una lista que llevaba seis meses en silencio es una de las formas más rápidas de acabar en spam.

Cuando lo hayas corregido, vuelve a mirar las cuatro métricas que importan durante tres envíos seguidos antes de dar el problema por resuelto.

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